La Legislatura bonaerense gasta más de 1.000 millones de pesos por día pese a casi seis meses sin sesiones
La Legislatura de Buenos Aires funciona con un presupuesto anual de $378.004 millones para 2026. Esto equivale a un promedio de $1.035 millones diarios solo para mantener en marcha el sistema bicameral integrado por 92 diputados y 46 senadores. El gobernador Axel Kicillof firmó en diciembre los decretos que asignaron $222.800 millones a la Cámara de Diputados y $156.204 millones al Senado, según datos oficiales del presupuesto provincial.
Sueldos, personal y el sistema de módulos
Cada legislador recibe entre $5,8 y $6,3 millones mensuales. A eso se suma un esquema de “módulos” que funcionan como un plus: cada módulo vale poco más de $6.000 y los representantes tienen derecho a un mínimo de 3.000 módulos por mes durante las sesiones ordinarias (de marzo a noviembre). Ese dinero extra se usa para contratar personal, viajes o gastos territoriales. Además, la planta permanente supera los 2.200 empleados, aunque el número real es difícil de precisar porque muchos trabajan sin control presencial estricto y pueden cumplir tareas desde municipios del interior.
Comparación con otras áreas del presupuesto
El monto total destinado al Poder Legislativo duplica el presupuesto de la Secretaría de Protección de la Niñez y Adolescencia ($184.052 millones) y es tres veces mayor que los recursos asignados a medicamentos oncológicos del Instituto Provincial del Cáncer ($125.000 millones). Estos números surgen directamente del presupuesto 2026 aprobado por el Ejecutivo provincial.
Poca actividad y reclamos de la oposición
A pesar del alto costo, las sesiones fueron casi inexistentes durante casi seis meses. La Cámara de Diputados se reunió recién el 28 de mayo y postergó una sesión prevista para principios de junio en la que se iba a tratar la crisis de la obra social IOMA. Diputados de la oposición, como Diego Garciarena (UCR) y Fernando Rovello (PRO), acusaron al oficialismo de evitar el debate y de “destratar” a los bonaerenses al no dar lugar a un tema que afecta a miles de afiliados y prestadores. El foco público sobre estos gastos se reforzó tras el caso de un puntero político detenido con decenas de tarjetas de supuestos empleados de la Cámara de Diputados.