La inflación sorprendió en marzo, pero en Wall Street lo interpretan como algo pasajero: mantienen sus proyecciones de baja gradual
Los precios subieron 3,4% en marzo según el dato oficial del IPC. Quedó por encima de lo que esperaban analistas locales y bancos extranjeros, y superó el 2,9% que había marcado febrero. Además, la inflación núcleo —la que mide la tendencia más de fondo sin precios estacionales ni regulados— se ubicó en 3,2%. Esto frenó por un mes la narrativa de una baja sostenida que venía impulsando el Gobierno.
No fue un rebrote general, sino una combinación de factores puntuales que se juntaron en un mes complicado.
🔹 La educación pegó fuerte con un salto del 12,1% por el inicio de clases y los ajustes habituales en cuotas escolares.
🔹 Transporte y servicios básicos subieron por ajustes en tarifas y combustibles.
🔹 Alimentos, especialmente la carne, siguieron presionando al alza.
🔹 El precio internacional del petróleo subió por tensiones en Medio Oriente y terminó afectando costos locales de logística y transporte.
Según los análisis, todo esto creó una “tormenta perfecta” en marzo, un mes que suele ser más complicado de por sí.
Qué dicen los bancos de Wall Street
A pesar del mal dato, los principales bancos internacionales no cambian su visión de fondo. J.P. Morgan, Morgan Stanley, Goldman Sachs y Banco Mariva coinciden en que se trató de un tropiezo temporal y no de un cambio de tendencia.
🏦J.P. Morgan espera que la inflación promedio baje a 2,2% mensual desde el segundo trimestre y cierre el año 2026 en torno al 27,5% interanual.
🏦Morgan Stanley y Goldman Sachs ven una mejora gradual desde abril, aunque advierten que el camino sigue siendo frágil y con riesgos al alza si persisten las presiones.
🏦Banco Mariva mantiene el escenario base de inflación por debajo del 1% mensual hacia fin de año.
Todos destacan que el Gobierno sigue con disciplina fiscal, control monetario y manejo del tipo de cambio para anclar expectativas. Si abril y mayo muestran corrección clara, marzo quedará como un episodio aislado.
El equipo económico busca seguir bajando la inflación sin enfriar más la actividad. El dato obliga a equilibrar dos objetivos difíciles: mantener la baja de precios y evitar que el consumo se frene demasiado. De acuerdo con los informes difundidos tras el dato oficial y publicados por Forbes Argentina, la expectativa dominante es que la desaceleración prometida se concrete con más fuerza en la segunda mitad del año, aunque de forma más lenta y con algunos obstáculos.