Inversiones de US$1000 millones y cinco años para presentar proyectos: los detalles del Super-RIGI

El Gobierno envió al Congreso el proyecto Super RIGI para atraer grandes inversiones en sectores tecnológicos que aún no se desarrollan en Argentina.
El RIGI actual fue visto como un primer paso. Ahora el Ejecutivo propone un régimen más potente y específico solo para actividades de alto impacto tecnológico nuevas en el país.
Qué hay que cumplir
🔹 Inversión mínima de US$1000 millones por proyecto, a través de una empresa creada especialmente para esa iniciativa.
🔹 Ejecutar al menos el 20% de la inversión en los primeros dos años.
🔹 Presentar los proyectos dentro de los cinco años desde la reglamentación de la ley (con posible prórroga de un año).
🔹 Enfocarse en industrias tecnológicas o actividades económicas que hoy no existen en Argentina.
Beneficios principales
Ofrece estabilidad por 30 años en reglas impositivas, aduaneras, cambiarias y de seguridad social. Los incentivos clave son:
🔹 Tasa del 15% en el impuesto a las ganancias.
🔹 Amortización acelerada: 60% en el primer año y 20% en cada uno de los dos siguientes.
🔹 Deducción ilimitada de pérdidas.
🔹 Reducción al 3,5% en la carga sobre dividendos y utilidades después de cuatro años.
🔹 Contribuciones patronales del 10% para los trabajadores nuevos que se incorporen.
🔹 Exención de derechos de importación y exportación para todo lo vinculado al proyecto y sus productos vendidos afuera.
🔹 Dólares de exportaciones disponibles de forma gradual: 20% el primer año, 40% el segundo y 100% desde el tercero.
🔹 Posibilidad de arbitraje internacional para resolver disputas con el Estado.
Qué busca lograr el Gobierno
Impulsar el desarrollo económico, aumentar las exportaciones, generar más empleo y mejorar la coordinación entre la Nación, las provincias y las autoridades de recursos naturales. El proyecto de ley con 13 capítulos ya ingresó en la Cámara de Diputados.
El anuncio puede generar expectativas positivas entre inversores extranjeros en tecnología por los incentivos fuertes y la estabilidad a largo plazo. En el mercado local se leerá como una señal de continuidad en la política de atracción de capital. El efecto real dependerá de la aprobación en el Congreso y de cómo responda el sector privado.